Refugio de Arte y Escritura de Mujeres

El valor del pacto entre mujeres semejantes

Y la mujer retorno a sus hermanas,

otras mujeres semejantes,

inundadas de poética guerrera…

a su refugio, su fuerza y su poder,

a su matriarcado arrancado…

y dispuso para sí el mundo,

con un séquito de aliadas guardianas

del fuego eterno de la generosidad y el amor

que sostiene al universo…

Antonia Avalos TORRES

Manifiesto: Rebelión contra la Cultura Light

Hablamos desde un paradigma feminista que pretende trastocar el orden heteropatriarcal y sus imaginarios, incluyendo la cultura ligth, que se sustenta en la frivolización y banalización de la vida, los vínculos y los compromisos personales y sociales. Cuestionamos el individualismo extremo que aísla y separa a las mujeres entre si, evitando los pactos y alianzas entre las semejantes, condición fundamental para la reapropiación de un discurso y praxis que empodere y de sentido a la propia existencia y proteja de los embates del sistema que amenaza con destruirnos.

Este mundo se presenta como un ente intocable, impredecible, indestructible; donde las mujeres somos prescindibles, sustituibles, siendo el valor de nuestras vidas algo accesorio y estadístico. De ahí la revancha del machismo y la manifestación extrema de las violencias  hacia las mujeres y las niñas.

El patriarcado es un enemigo  real, se transforma, rehace y se niega a desaparecer, lo hemos identificado, le  conocemos desde hace siglos, le hemos visto el rostro, sus rasgos y su maldad. A través de la recuperación de nuestras voces, derechos y  luchas por la igualdad hemos podido nombrar nuestra resistencia y negación a desaparecer. Somos ajenas a la claudicación, pese a la fragilidad, la desolación y el miedo. Después de las guerras, la opresión, la trata, el hambre y la violencia, a pesar de haber sido golpeadas, abusadas, vendidas como objetos de consumo al poder patriarcal de los hombres, hemos sobrevivido y seguimos vivas, rebeldes y desafiantes. Nos enfrentamos con pasión, con amor, con entusiasmo, con argumentos y razones. Tenemos la palabra como aliada, los sueños como horizonte.

La cultura light es una trampa del placer y la felicidad efímera, vivimos en la sociedad del espectáculo y del consumo sin límites. Creemos que vivir sin inquietud, sin compromiso con las “otras”, no existe horizonte posible, es en compañía con las mujeres aliadas cuando se puede recuperar la fuerza y el pacto.

Ya nadie cree, ni confía en el otro, el otro es una amenaza frente a mi goce y placer individual, asistimos a la caída de los dioses y de las grandes narrativas que explicaban el devenir de la historia y la humanidad. Desaparición de la solidaridad y hermandad entre mujeres, creemos en la teoría feminista, somos luchadoras incansables en todos los foros de mujeres, pero damos la espalda al llamado y mirada de la hermana que necesita de mi apoyo y comprensión. Es el tiempo en que todo se vale, mentir, ser corrupto, políticamente correcta y frente al compromiso personal, optamos por la cultura ligth.

DISENTIMOS de la perpetuación de una visión eurocentrista y patriarcal, dominada por el egoísmo y la evasión personal. Nos cuesta hacer algo por los demás, contemplamos la violencia hacia las mujeres y las niñas con indiferencia y en ocasiones hasta con duda. No se puede ser feminista y ser neutral. FRENTE al desencanto y las individualidades estruendosas, atrevernos a pensar y devolver la dignidad al movimiento feminista, como lo hacían las ancestras de las luchas pasadas, sellando pactos de protección y de cuidados mutuo, “yo soy porque nosotras somos”, sororidad que practican nuestras hermanas en los países no europeos, para la sobrevivencia cotidiana.

El pacto entre mujeres  nos conecta con nosotras mismas y con las demás, es crear comunidad, excluir el “archipiélago de soledades”, de nuestro umbral de participación, lo personal es político y viceversa.

No decretamos la anulación de la persona, en aras de intereses colectivos, sino en potenciar a la persona como parte de una “comunidad Imaginaria de coincidencias”. No se trata de truncar el propio desarrollo y traicionar nuestros deseos e ideales individuales, a favor de una causa colectiva, sino de legitimar nuestros sueños y aspiraciones. HOY VAMOS JUNTAS, en conexión con las otras, reconocemos que nuestra subjetividad y linaje devienen de la madre.

“Hoy dedicamos gran parte de nuestras energías vitales a nuestro fortalecimiento personal, porque todas estamos dañadas por vivir en un mundo que coloca a las mujeres bajo dominio. Hoy sabemos que estamos en riesgo y por eso también nos preparamos para evitarlo y eliminarlo”. Marcela Lagarde.

Antonia Avalos TORRES

Oda a la Mujer Imperfecta

Las mujeres imperfectas aman sus cuerpos, sus ciclos y lunas, con todas sus peculiaridades, tesoros y misterios.

Las mujeres imperfectas muestran con orgullo y honor las arrugas y las cicatrices, porque son las marcas que las recuerdan que fueron, son y serán más grandes que el dolor. 

Las mujeres imperfectas se atreven a soñar en voz alta, avanzan al mismo paso desde distintas esferas, crean un lienzo nuevo donde todos los colores son necesarios y aceptan sus errores como forma valiosa de aprendizaje.

Las mujeres imperfectas respetan toda forma de vida y exigen de la misma manera respeto y justicia por la suya.

Las mujeres imperfectas llevan raíces en sus pies, ancladas a la Madre Tierra. Llevan en sus pasos a sus ancestras, hermanas, hijas y nietas. Bailan alrededor de las hogueras para mantener viva la llama de todas las mujeres que fueron quemadas en ellas por ser más imperfectas “de la cuenta”.

Las mujeres imperfectas celebran el inmenso regalo que les ha dado la vida al ser mujeres, gozan de su sexualidad y defienden el derecho vital de ser dueñas de sus cuerpos y sus vidas.

Las mujeres imperfectas se honran unas a otras, se dan la mano y el hombro, celebran los éxitos de las demás como si fueran suyos y lloran la lágrima de las demás como si las hirieran a ellas mismas.

Las mujeres imperfectas se rodean de hombres imperfectos, hombres sensibles, amorosos y despiertos que caminan al mismo paso, en el mismo sendero.

Las mujeres imperfectas aprenden a sentir la menstruación como un don que las convierte en dadoras de vida, como una poderosa apertura a otros mundos. Comprenden el dolor menstrual como un dolor muy antiguo de las mujeres que las precedieron por muchas generaciones y que supone la reconciliación con su útero y el útero de la madre tierra. Las mujeres imperfectas comienzan a recordar que su sangre no es basura, su sangre es sagrada y trae consigo la alquimia de la vida.

Las mujeres imperfectas levantan la voz por la femineidad muda en justicia y en derechos, por los sueños mutilados, las manos atadas por la Historia y la boca sellada por la tiranía; porque el silencio sometido contiene el grito de todas las mujeres y el grito de una sola mujer contiene el eco de todos los cantos, el cielo de todos los vuelos, la simiente de todas las flores.

En sus vientres traen un canto antiguo y una esperanza gestante. Vienen pariendo estrellas a este tiempo tan hambriento de luz.

Las mujeres imperfectas dicen bien alto que no tienen miedo, caminan sin temor y sin amnesia por un mundo lleno de miedo a las mujeres sin miedo.

Las mujeres imperfectas no son propiedad de nadie más que de sí mismas, no forman parte del masculino genérico, ni son costilla de nadie, ni objeto de deseo, ni son invisibles. Son mujeres y quieren ser nombradas como tal.

Las mujeres imperfectas son increíblemente perfectas cuando se atreven a ser imperfectas, cuando se atreven a ser quien las dé la gana ser, cuando se atreven a ser, sin más ni menos, a ser.

Las mujeres imperfectas comienzan a sentir la llamada, a reencontrarse con otras mujeres imperfectas donde se recuerdan todo aquello que el alma no debe olvidar. 

Se recuerdan que no están solas, que nunca lo estuvieron; que nunca lo estarán.

Porque ser imperfectas las hace únicas, ser imperfectas las hace, al mundo, a ellos y a ellas, LIBRES.

Ada Luz MÁRQUEZ