Manifiesto: Rebelión contra la Cultura Light

Hablamos desde un paradigma feminista que pretende trastocar el orden heteropatriarcal y sus imaginarios, incluyendo la cultura ligth, que se sustenta en la frivolización y banalización de la vida, los vínculos y los compromisos personales y sociales. Cuestionamos el individualismo extremo que aísla y separa a las mujeres entre si, evitando los pactos y alianzas entre las semejantes, condición fundamental para la reapropiación de un discurso y praxis que empodere y de sentido a la propia existencia y proteja de los embates del sistema que amenaza con destruirnos.

Este mundo se presenta como un ente intocable, impredecible, indestructible; donde las mujeres somos prescindibles, sustituibles, siendo el valor de nuestras vidas algo accesorio y estadístico. De ahí la revancha del machismo y la manifestación extrema de las violencias  hacia las mujeres y las niñas.

El patriarcado es un enemigo  real, se transforma, rehace y se niega a desaparecer, lo hemos identificado, le  conocemos desde hace siglos, le hemos visto el rostro, sus rasgos y su maldad. A través de la recuperación de nuestras voces, derechos y  luchas por la igualdad hemos podido nombrar nuestra resistencia y negación a desaparecer. Somos ajenas a la claudicación, pese a la fragilidad, la desolación y el miedo. Después de las guerras, la opresión, la trata, el hambre y la violencia, a pesar de haber sido golpeadas, abusadas, vendidas como objetos de consumo al poder patriarcal de los hombres, hemos sobrevivido y seguimos vivas, rebeldes y desafiantes. Nos enfrentamos con pasión, con amor, con entusiasmo, con argumentos y razones. Tenemos la palabra como aliada, los sueños como horizonte.

La cultura light es una trampa del placer y la felicidad efímera, vivimos en la sociedad del espectáculo y del consumo sin límites. Creemos que vivir sin inquietud, sin compromiso con las “otras”, no existe horizonte posible, es en compañía con las mujeres aliadas cuando se puede recuperar la fuerza y el pacto.

Ya nadie cree, ni confía en el otro, el otro es una amenaza frente a mi goce y placer individual, asistimos a la caída de los dioses y de las grandes narrativas que explicaban el devenir de la historia y la humanidad. Desaparición de la solidaridad y hermandad entre mujeres, creemos en la teoría feminista, somos luchadoras incansables en todos los foros de mujeres, pero damos la espalda al llamado y mirada de la hermana que necesita de mi apoyo y comprensión. Es el tiempo en que todo se vale, mentir, ser corrupto, políticamente correcta y frente al compromiso personal, optamos por la cultura ligth.

DISENTIMOS de la perpetuación de una visión eurocentrista y patriarcal, dominada por el egoísmo y la evasión personal. Nos cuesta hacer algo por los demás, contemplamos la violencia hacia las mujeres y las niñas con indiferencia y en ocasiones hasta con duda. No se puede ser feminista y ser neutral. FRENTE al desencanto y las individualidades estruendosas, atrevernos a pensar y devolver la dignidad al movimiento feminista, como lo hacían las ancestras de las luchas pasadas, sellando pactos de protección y de cuidados mutuo, “yo soy porque nosotras somos”, sororidad que practican nuestras hermanas en los países no europeos, para la sobrevivencia cotidiana.

El pacto entre mujeres  nos conecta con nosotras mismas y con las demás, es crear comunidad, excluir el “archipiélago de soledades”, de nuestro umbral de participación, lo personal es político y viceversa.

No decretamos la anulación de la persona, en aras de intereses colectivos, sino en potenciar a la persona como parte de una “comunidad Imaginaria de coincidencias”. No se trata de truncar el propio desarrollo y traicionar nuestros deseos e ideales individuales, a favor de una causa colectiva, sino de legitimar nuestros sueños y aspiraciones. HOY VAMOS JUNTAS, en conexión con las otras, reconocemos que nuestra subjetividad y linaje devienen de la madre.

“Hoy dedicamos gran parte de nuestras energías vitales a nuestro fortalecimiento personal, porque todas estamos dañadas por vivir en un mundo que coloca a las mujeres bajo dominio. Hoy sabemos que estamos en riesgo y por eso también nos preparamos para evitarlo y eliminarlo”. Marcela Lagarde.

Antonia Avalos TORRES

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