Denuncias falsas, mitos e intereses

España había sido uno de los países paradigmáticos en cuanto a derechos sociales se refiere, teníamos un sistema de salud universal, acceso a la educación, etc.

Como consecuencia de las luchas políticas de las mujeres después del franquismo, aclarando que ninguna conquista ha significado una concesión de los partidos en el poder a los derechos sociales de las mujeres. Por el contrario es resultado de la constancia, conciencia, claridad y agudeza de las mujeres españolas que supieron transformar las necesidades de las mujeres en leyes y posibilidades de desarrollo personal y profesional.

Así tenemos la Ley de Igualdad, la Ley de violencia de Género, la Ley de la Dependencia, la Ley de cuotas para abatir la desigualdad política y social en que estuvimos sometidas las mujeres durante muchos años.
Estas conquistas fueron convirtiéndose en instituciones y modelos de atender problemáticas específicas, en el ámbito de la violencia de género, con políticas de igualdad de sensibilización, prevención y atención integral de todas las formas de violencia hacia las mujeres.

Contamos igualmente con una institución muy potente y eficaz, como es el Observatorio de violencia de género, que desde hace años se encarga de realizar estudios, investigaciones y registros de la situación real que guarda  la violencia de género en las vidas de las mujeres españolas e inmigrantes.

Sin embargo, al día de hoy asistimos a una revancha del patriarcado de manera global, que se articula y rehace con los otros poderes en el mundo como son el poder financiero, religioso, legal y político, que no hacen más perpetuar y mantener en una situación de opresión, desigualdad y violación a los derechos humanos de las mujeres y las niñas en todas partes del mundo, España, Bélgica y los países expulsores de inmigrantes no son la excepción.

Al fin y al cabo, como ya lo mencionamos, las mujeres migramos por necesidad, como elección hacia otras formas de vida, evidentemente al hacerlo, no siempre bajo las mejores condiciones, en muchas ocasiones en situaciones de riesgo y de vulnerabilidad, sin embargo nos atrevemos a intentarlo, a construirnos una vida diferente, esto en los imaginarios de los políticos y legisladores a significado  que se sospeche de nuestra dignidad, honestidad, trabajo, compromiso y saber estar en el mundo.

Es verdad que en los dos últimos años en España el espejismo de la igualdad y los derechos adquiridos, han sido erosionados `por los gobiernos de derechas, emergiendo nuevamente en situaciones de crisis nuevos mitos machistas y la reactivación de viejos mitos en torno a la honestidad, credibilidad, denuncias falsas de las mujeres que viven violencia de género tanto de las nativas, como de las extranjeras.

Por estudios e informes sabemos que han bajado el número de denuncias, pero no porque hayan disminuido las relaciones de pareja alejados de esos patrones de violencia y de dominación, sino, justamente como causa, el paro, la falta de recursos económicos, la falta de una red de apoyo, el aumento de las tasas judiciales y todo lo que significa de estigma y rechazo para las mujeres iniciar juicios y procesos sin estar preparadas a nivel emocional, legal, de empleo, red de apoyo, respeto, cuidados etc., para poder enfrentarlos.

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